sábado, 9 de noviembre de 2013

La magia de las bandas sonoras.

¿Quién de vosotros no ha disfrutado la melodía de alguna película, serie o videojuego? Seguro que todos, ¿verdad? Siempre me ha llamado la atención que haya tantas personas que vinculan el sentimiento que equis obra les transmite en relación a la música que en ellas aparece. De hecho, parece que si una canción nos gusta ya de por sí, si la asociamos a, por ejemplo, una película que nos guste mucho, pues la canción va a pasar a gustarnos más aún, además de que la asociaremos a la temática de la película de manera casi inmediata. 

Me gustaría dejar por aquí alguna que otra banda sonora por la que profese especial simpatía, a ver qué os parece. Advierto que puede que haya spoilers, así que leed bajo vuestra propia responsabilidad. Si hablamos de videojuegos, una de las sagas que primero se me vienen a la cabeza es sin duda la de «Metal Gear Solid» por cosas como esta:


Cualquiera que haya jugado alguna vez a la primera entrega la estará asociando, conforme escucha, con la hermosa Sniper Wolf yéndose al otro barrio, ¿o no? Y es que va directica al corazón, amigos. 

Otra pieza que me gusta mucho es esta:


Simple y breve, pero desde luego, a mí me emociona muchísimo cada vez que la escucho. ¿¡Quién no se emociona al pensar en el discurso que Big Boss le suelta al jovenzuelo de su hijo probeta en un cementerio en la puesta de sol?!

Ahora voy a pasar a una película: «Blade Runner».


Ese maldito saxofón... Esa atmósfera a medio camino entre lo decadente y lo sensual. ¡Ese condenado Evángelos Odiseas Papathanassiou, más conocido como Vangelis! Guardo especial cariño a la banda sonora de esta película (y a la película también, claro) porque la escuchaba mientras preparaba los exámenes de Selectividad y, desde entonces, es la banda sonora de mis exámenes.


Solo necesitaba esta excusa para meter por algún sitio esta famosa escena, pero es que, en serio, adoro esto. Y vosotros también deberíais.

Es el turno de «Kill Bill», una de mis películas favoritas y con un elenco de canciones que resulta tan estrambótico como acertado, pero ya sabéis como es el jodido Tarantino.


Por si una yanqui embutida en un mono amarillo batiéndose en duelo contra una chino-americana que va de japonesa por la vida en el jardín de un hotel con un frío del copón fuera poco, te meten esta canción. Sencillamente genial. 


Pero George Zamfir, ¿qué diantres haces tocando esa cochambrosa flauta de pan que a todos nos gusta tanto en medio de una escena de japoneses y catanas siendo más rumano que vete tú a saber qué?

Volvamos con los jueguicos. Ay, los jueguicos, los jueguicos. ¡Buenas tardes, Link! ¿Por qué sus juegos cuentan con unas musquillas que le hacen a uno pensarse que es un condenado héroe de la farándula?


¡Todos a picarle en el culo a un dragón que está de mal humor, corred!


Pero, ojito, que también hay hueco para la decadencia y la depresión en «The Legend of Zelda». Mirad cómo ese bichejo de medio metro que se hace llamar Midna os saca la cera de los oídos.

Si Link, Zelda o Tingle no os convencen, siempre podemos acudir a algo más rudo. Vamos, que nos metemos de lleno en la Segunda Guerra Mundial, zagales.


Escucho esto y me da una nostalgia que pa' qué, pero ya hablé de eso hace poco, y no es plan de ponerme en el Maricón Mode otra vez.

Ya, para ir dejando esta entrada (que tampoco voy a poner aquí todas las bandas sonoras que me gustan), creo que conveien mostraros una cancionceja del que considero mi juego favorito. Bueno, qué demonios, ¡os voy a poner la introducción, que mola más! Mirad, mirad: 


Estos han sido los créditos de apertura del genial «Broken Sword: La leyenda de los Templarios». Por supuesto, hay muchísimas bandas sonoras que se me quedan en el tintero, así que os animo a que comentéis con algunas de las que os gusten. ¡Nos leemos!

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