viernes, 18 de octubre de 2013

Lisa necesita un esperpento: La chabacanería artística de un reducido grupo de murcianos

Hoy os traigo, una vez más, algo asociado a las lenguas. Si estáis un poco metidos en el mundillo (como quien dice) es posible que hayáis oído hablar acerca de unos bribones una asociación cultural que promueve el habla, el estudio y la investigación del IDIOMA murciano. Por si no lo habéis notado ya, estoy totalmente en contra de esta aberración al ciento por ciento, pero vamos poco a poco, que todavía habrá tiempo de lanzar las insidias que correspondan. Sabed que todo lo que os cuento aquí es un arreglo que he hecho sobre una parte de un trabajo que hice el año pasado en la universidad.

El murciano no está reconocido como lengua y no se habla como tal en ningún lugar, tratándose únicamente de una variante dialectal del castellano. No obstante, hay una plataforma bastante activa que aboga por su reconocimiento como idioma diferente del castellano (L'Ajuntaera), con la que se ve proporcionado un sinfín de material relacionado a él. Voy a comentar de manera breve por qué consideramos que no existe el susodicho idioma, además de mostrar parte de ese material en castellano, ya que en la web donde está toda la información (http://www.llenguamaere.com/), se encuentra escrito en «murciano» podría causar problemas a la hora de entender todo el vocabulario.

Como bien señaló Santiago Delgado hace algunos años en un artículo publicado en el diario «La Verdad»
«Lo mejor para Murcia y para los murcianos es dejar de hacer el ridículo, pretendiendo poseer una lengua propia… Quien piense diferente, siga escribiendo, si es su gusto, con criterios fonéticos sui géneris, los neologismos inventados el mes anterior, por similitud a los pocos vocablos existentes y que sí son registrables como propios murcianismos: pero que no involucre el nombre de Murcia en eso […].» 
Es un hecho que nadie en toda la Región de Murcia habla de la peculiar manera que esta asociación promueve por medio de un terrible esperpento basado en el dialecto murciano, también conocido como panocho. Escribir las palabras tal cual las pronuncia un hablante de esta variante dialectal, incluyendo todos los términos antiguos o los que se usan en áreas muy concretas del sudeste español en todas las frases solo crea una sensación de exageración innecesaria y con pinceladas de ridícula comicidad que no debería causar más que vergüenza a cualquier murciano. A propósito del sentimiento de vergüenza, este grupo está muy ligado a recientes movimientos nacionalistas, considerados por muchos como los hermanos menores de los nacionalistas catalanes, si bien no han conseguido un eco demasiado fuerte, llegan hasta el punto de consagrar al catalán como la tercera lengua oficial de la Región de Murcia, un lugar donde, a pesar de haber influencia del catalán en algunas palabras, no hay más hablantes de catalán como los que puede haber en Sevilla o León (con la pequeña y puntual excepción del municipio de El Carche).


El Súper Perrete no aprueba que te creas to' lo que te dicen los chafarderos esos.

No se trata más que de una «estrategia» por parte de un pequeño grupo de nacionalistas murcianos (me da la risa al escribir eso, camaradas) que quieren hinchar la cultura de la región al mismo tiempo que fomentan cierta división y sentimiento de superioridad, como si los murcianos fuéramos, ya no españoles, sino mejores que el resto de habitantes de la península, algo bochornoso y propio de «putipatriotistas peseteros».

No existe una lengua murciana. En Murcia se habla el castellano y, obviamente, se profesan una serie de rasgos particulares y las variedades habladas, según las zonas geográficas y los registros sociales, son esencialmente un castellano que mantiene rasgos fonéticos, morfológicos, sintácticos o léxicos, así del castellano antiguo como del resto de los idiomas que se concibieron en la Península Ibérica. Entender por murciano las variedades escritas que algunos quieren imponer a los demás, a modo de «sello de autenticidad» no es más que un error.

La supuesta «llengua murciana» no puede ser considerada como otra cosa más que una falacia que no tiene ninguna base lingüística. Muchos de sus defensores se apoyan en determinadas obras literarias, sin embargo, estas son de tipo costumbrista en panocho, que de manera intencionada o no, es una mímica del habla de la huerta murciana. No obstante, la mayoría de autores exageraron dicha habla, que tenía por objetivo imitar esa particular manera de pronunciar las palabras, hasta el punto de convertirla en una burda parodia carente de sensibilidad.

Por tanto, determino (y no solo yo) que esta «llengua» tiene su origen en estereotipos sociolíngüísticos engendrados por los panochistas del siglo XIX (si es que me cago en la mar, «panochistas». Como para que no se rían de nosotros). Esa farsa se sigue continuando, como ya he comentado varias veces, por un colectivo no muy amplio de personas. Concluyo con una cita de Juan Antonio Sempere para un artículo periodístico en el año 1992:
«Debemos rechazar el concepto populachero de un lenguaje fingido y artificial que nadie habla ni ha hablado jamás en Murcia.»
En conclusión, hay que tener en cuenta que, si se siguiera este modelo de «fabricación», con exagerar hasta el infinito cualquier variante dialectal del castellano (o cualquier otro idioma) y transcribirlo al papel tal y como suena, cada persona tendría su propio idioma.

1 comentario:

  1. Brillante, absolutamente brillante. Te dejo mis dies.

    http://www.youtube.com/watch?v=hlrM7H_WW28

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