lunes, 14 de octubre de 2013

Ay, el bachiller...

Hoy vengo a hablaros sobre el bachillerato. El bachillerato que yo viví, por si algún listillo cree que voy a ponerme a comentar por aquí sobre la LOGSE o cualquier rollo macabeo del estilo.
La mayoría de estudiantes que opta por estudiar el bachiller tiene que elegir entre dos ramas, digamos, mayoritarias: Ciencias o Letras. Yo tuve la suerte de tener a mi disposición un abanico (ja, ja, abanico, menudo maricón) de elección un poco más amplio y me decanté por cursar el bachillerato de Ares Plásticas. Casi todo el mundo «sitúa» a los estudiantes de esta rama en lo más bajo en cuanto a la capacidad intelectual de sus estudiantes. Bueno, realmente, es una rama que la gran mayoría de personas desprecia bastante; ¡hasta los de Humanidades! ¡Esos que estudian Cultura Clásica!

Es cierto que el alumno medio de artes no es precisamente una lumbrera, ni un Pissarro. Qué digo, si Pissarro era un mamarracho, mejor un Klimt, que era mu’ bonico. Digamos que el alumno medio tira más por un estilo de «rapero» que se pasa las clases haciendo «piezas» con sus rotuladores permanentes o por alguien con delirios de grandeza que une dos líneas con un lápiz y ya quiere que le expongan en el MoMA. No obstante, hay una gran diferencia que yo agradecí y sigo agradeciendo. No hay envidia irracional ni competitividad malsana. Cuando a alguien en clase le gustaba tu trabajo, te lo decía y te aconsejaba sobre cómo mejorarlo. Y eso mismo podía hacer yo con total libertad con el resto. Era un ambiente relajado, sin tensiones, donde todo el mundo estaba haciendo algo que medianamente le gustaba y eso se nota. Al mismo tiempo, veía a mis compañeros de ciencias darse cabezazos contra la pared porque la competitividad era casi enfermiza y, en general, ninguna asignatura les motivaba demasiado, las veían como una carga y un problema que resolver para poder acceder a la universidad. Por no hablar de los aires de superioridad que se daban por ser de ciencias, vamos, que por lo visto cualquiera que se ponga con un dibujo lo hace «prefesto». Que se lo digan al bueno de Adolf. Aunque, lo cierto es que prefería a los de ciencias antes que a los de letras y sociales. Estos últimos rara vez tenían un objetivo o plan de futuro que fuese más allá del botellón del sábado, que también están bien, ¿eh? (o de ver «Glee», que ya se sabe que los de letras tienen lo del aceite roto, que lo leí una vez en una página de Tuenti).



Pissarro veía «Glee», anda que no se le notaba.

Ahora bien, pasa algo con esta rama que me mosquea mucho y que es parecido a lo que sucede con la carrera de Magisterio: mucha gente oye que es lo más fácil y con una mínima simpatía que CREEN profesar hacia alguna de sus asignaturas (luego siempre se quejan de que los modelos son un pelmazo y demás majaderías, con lo que mola dibujar CULOS), se enrolan al tema sin pensarlo mucho (tampoco es que puedan hacerlo aunque quieran) y eso hace que el nivel general decaiga y las asignaturas que no son propias, vamos, Lengua Castellana y Literatura, Filosofía, Educación Física, Ciencias para el Mundo Contemporáneo etc., tengan un desarrollo mucho más tedioso y pesado. Especialmente las dos primeras que he mentado por lo que viene a ser la ortografía y lo abstracto (y ni con Descartes, oiga).

En cualquier caso, yo me encontraba a gusto, haciendo algo que me gustaba y sin pensar demasiado en qué haría cuando acabaran esos dos años. De hecho, rara vez me encontré así durante la enseñanza secundaria, que fue casi un calvario. Ahora estudio lenguas, algo que entraba más o menos dentro de mis perspectivas, pero que, desde luego, se aleja bastante de lo que vienen a ser las Bellas Artes. También es cierto que fue un período de cambio, empecé a interesarme por la cultura japonesa más afondo, tenía otro blog (mucho más de subnormal quinceañero de lo que os podáis imaginar), comencé mis andanzas en la Escuela Oficial de Idiomas, algo que me supuso una gran ayuda y mejora para mi inglés, además de que me lo pasaba muy bien allí y todo me iba sobre ruedas, la verdad. Tenía mis cosicas, como todos, pero vamos, que no me podía quejar.
Aunque al principio no estaba muy seguro de si me elección había sido la correcta, pero a día de hoy puedo decir con orgullo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Mi paso por la ESO no fue muy agradable, como ya os he dicho: el ambiente no era el apropiado para el estudio, los compañeros eran mayormente garrulillos de poca monta (como si los hubiera de otro tipo) y yo no estaba muy a gusto en el instituto, por no hablar de que en 4º de la ESO yo era un estudiante muy mediocre, aunque eso tenía que ver con el hecho de que estaba en ciencias y eso no era lo mío, pero eso es otro tema que ahora no viene mucho al caso.

En fin, que animo a todo el mundo que sienta interés en el mundo del arte a que se decante por esta modalidad de bachiller porque, al menos a mí, me hizo sentir realizado, por no hablar de que los métodos son muy diferentes de los que se ven en las demás ramas. Aprenderás cosas verdaderamente útiles en ese campo y mejorarás mucho como persona, porque el arte, quieras o no, te puede llegar a tocar bastante. Esos dos años no deberían gastarse estudiando cosas que no te gustan si tienes la opción de no hacerlo; esto lo digo porque mucha gente tira por ciencias, por el simple hecho de que tiene más salidas, cuando en verdad tiene un más porque hay mayor cantidad de ingenierías que requieren de materias específicas para poder acceder a dichos estudios, vamos, que si crees que las ingenierías son lo tuyo, pero no te decantas por una, pues sí, pero si quieres hacer Historia, Filosofía, Biblioteconomía, o lo que sea, lo mismo da y habrás sufrido muchísimo con las matemáticas, la física y demás MALVADOS ENEMIGOS.

Por cierto, estoy abriéndome a un público muy amplio, así que, para los posibles lectores de primaria que pueda tener (ojito, que nunca se sabe), el bachillerato son los dos años que van después de la ESO y son el pasaporte hacia las enseñanzas superiores. ¿Entendéis, niños? Para intentar labrarse un futuro, aunque como ya os habrán dicho vuestros papxs y vuestras mamxs, no tenéis mucho futuro. Je, je, ¿a que es gracioso?

Nota para la gente aviesa que me pueda leer: he generalizado y recurrido a ciertos tópicos, obviamente no todo el mundo es así, pero por si acaso, quería matizarlo de nuevo.

1 comentario:

  1. Sigo con la lluvia de SPAM.
    Este tema me gusta, tengo compañeros, y amigos en los dos casos. Los que entraron e hicieron artes por que le gusta y los que entraron por que creían que sería fácil. Graduados solo están los primeros, esto es así si te gusta pues lo disfrutas y te lo sacas. El ambiente por lo que me han contado es bueno, como tu dices se ayuda a mejorar , se dan consejos etc.
    Me gusta el dibujo y admiro mucho a aquellos que se les da bien, soy el primero en admitir que un niño de primaria puede hacerlo mejor que yo.
    En cuanto al tema competitivo en ciencias (Yo lo hice), se ve que he tenido suerte, en mi clase no se veía. Claro que estaba el típico narcisista y pedante (pero se le quería, ademas a su modo todos eramos narcisistas). Creo que a esto ayudo el nivel que se nos exigía, las cosas no se regalaban, pero mis profesores estaban disponibles en cualquier momento (incluso ahora).
    Por último comento lo de la jerarquía de las especialidades, a mi me divierte y hay gente que se lo toma realmente es serio, solo puedo reír. La cosa es simple y como tu has dicho si te gusta lo sacaras bien, hay diversidad para que se pueda eligir. La variedad mola.
    Y creo que ya paro, me ha gustado el post.

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